martes, 19 de marzo de 2013

Otra vuelta de tuerca


Según el artículo 44.1 de la Constitución, los poderes públicos deben promover y tutelar el acceso a la cultura. Por otra parte, se establece que el Estado considerará el servicio de la cultura como deber y atribución esencial; además, facilitará la comunicación cultural entre las Comunidades Autónomas, de acuerdo con ellas.
Ante este panorama tan ideal, la última y enésima reforma educativa parece totalmente fuera de lugar. Una vez más se están tomando medidas que no hacen más que ir en contra de la calidad educativa, especialmente dentro de la Educación pública.
La reforma educativa que está dispuesto a poner en marcha el Gobierno de Rajoy pasa por endurecer las pruebas que deben soportar los alumnos simplemente para tener una titulación mínima. Este es el caso cuando nos anuncian que va a haber un examen para todos aquellos alumnos que terminen 4º de la ESO. Como si no fuera ya suficiente el tener que aprobar toda la fase de Secundaria. Es indignante que una vez más se pongan cortapisas para que los jóvenes puedan acceder a una titulación académica básica. Por otra parte, se quiere ampliar el Bachillerato a tres años, con las consiguientes reformas que esto supone.  Posteriormente, después de Bachillerato, también se quiere hacer otra prueba a los alumnos para ver si son aptos a la hora de recibir su titulación. Es increíble. A este paso también exigirán un examen de ingreso al comenzar Primaria. Estamos llegando a unos límites que rayan el ridículo.
Es por ello que cuando leemos la Constitución y vemos que la Educación es un derecho de todos, perdemos las esperanzas en tanto en cuanto todo queda en papel mojado. Se están vulnerando día a día los derechos básicos de los ciudadanos; especialmente en materia de Educación y Sanidad. El propósito del Gobierno parece ser que existan ciudadanos de primera y de segunda categoría, donde los primeros puedan acceder a una titulación y por añadidura a un puesto de trabajo y los segundos sólo puedan en un futuro a aspirar a formar parte de las bolsas de pobreza de la sociedad.
Poco a poco, se está acabando con el entramado del Estado y sobre todo con las coberturas sociales de todo tipo, dejando desamparados a los menos afortunados a nivel económico, social y ahora también cultural.
Esta reforma educativa que el Gobierno trata de imponernos es muy injusta, pues se está intentando fomentar la Educación privada en detrimento de la Educación pública. Sin embargo, no debemos olvidarnos que muchas personas que se han formado en colegios, institutos y universidades públicas han sabido defender con orgullo altos puestos o cargos a nivel laboral e incluso dentro de la vida pública de nuestro país.
No debemos permitir que destruyan un tesoro que es de todos: la Educación pública.

                               
Imagen extraída de: http://ampalosrosales.blogspot.com.es/2011/11/que-esta-pasando-es-nuestra-escuela.html

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